miércoles, 3 de agosto de 2011

Camino oral


Me dispongo a hablar.

Y en esta ocasión eres tú el otro.
Ese otro que lee.
El otro que lee y es, lo que continúa.
Espectador de palabras que van quedando muertas.
Hablo para tí espectador de palabras que ya están muertas.

Me dispongo a hablar.

Y te hablo antes de que tú vayas a escucharme.
Mucho antes. Cuando todavía ni siquiera sé quién eres.
Tampoco importa. No eres tan importante para mí.
Es ahora, en estos momentos, en estos segundos que llevan mis manos a las teclas, cuando realmente te necesito.
No luego.
Ahora.
Y sólo de mí depende poder tenerte.
Tú no puedes hacer nada. También estás muerto. Todavía estás muerto.
Todo tiene que estar muerto.
Así apreciamos cuando vuelve a nacer algo.

Sólo yo soy el superviviente. Y el superviviente quiere hablar.

Me dispongo a hablar.
Me dispongo a hablar de mí.
Me dispongo a contarte todo lo que sé de mí.

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