Me dispongo a hablar.
Y en esta ocasión eres tú el otro.
Ese otro que lee.
El otro que lee y es, lo que continúa.
Espectador de palabras que van quedando muertas.
Hablo para tí espectador de palabras que ya están muertas.
Me dispongo a hablar.
Y te hablo antes de que tú vayas a escucharme.
Mucho antes. Cuando todavía ni siquiera sé quién eres.
Tampoco importa. No eres tan importante para mí.
Es ahora, en estos momentos, en estos segundos que llevan mis manos a las teclas, cuando realmente te necesito.
No luego.
Ahora.
Y sólo de mí depende poder tenerte.
Tú no puedes hacer nada. También estás muerto. Todavía estás muerto.
Todo tiene que estar muerto.
Así apreciamos cuando vuelve a nacer algo.
Sólo yo soy el superviviente. Y el superviviente quiere hablar.
Me dispongo a hablar.
Me dispongo a hablar de mí.
Me dispongo a contarte todo lo que sé de mí.
miércoles, 14 de abril de 2010
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eta...ruti?
ResponderEliminarDesaparecer en combate no es esconderse, no es huir... es hartarse de una sociedad cada vez más tecológica y menos comunicativa...
Tal vez se avisa antes... pero una vez has tomado la decisión, te das cuenta que ya no hay marcha atrás...
Pensaba que la posibilidad de buscarme era más fácil en tu casa...
Fácil lo era... quererlo, tal vez no.
Visto lo visto, decidí hacerlo yo para decirte, y solo decirte -con acento, o sin él- que no he muerto... todavía